Una vez propuesto el refuerzo es necesario determinar sobre qué población de las que actualmente se conocen se va a actuar. En este caso parece ser que la principal limitación de la especie es la presión por recolección y herbivoría. Para que la actuación tenga éxito el requisito más importante es el control de la población. Este aspecto se ve dificultado por la zona en la que se distribuye la especie, ya que en tales altitudes es muy duro tener a alguien encargado de vigilar la zona de actuación.
Para facilitar dicha tarea en un principio se pensó buscar alguno de los centros de interpretación del parque que se situara en las inmediaciones de alguna de las poblaciones, pero ninguno de ellos se encuentra a una altitud tal como para entrar en el área de distribución de Artemisia granatensis. Sin embargo a 3050m, podemos encontrar el Refugio-Vivac de la Caldera, al pie de la cara Oeste del Mulhacén, en cuyas inmediaciones se localizan dos de las poblaciones más extensas descritas por la bibliografía consultada, y que nos puede servir de inicio para el seguimiento de nuestra especie. Dado que no hay centros de interpretación en las zonas más altas, se propone que el refugio se equipe con instalaciones básicas que faciliten a los visitantes información sobre la alta montaña de Sª Nevada y de manera particular sobre las especies amenazadas. Así mismo se contratará a un vigilante que servirá para controlar la presión sobre la especie.